La casa en la playa

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Cling, clang, cling, clang,

siento el aire en la cara.

Cling, clang, cling, clang,

vuelo por las nubes como un pájaro.

Cling, clang, cling, clang, cling, clang…

– Ya levántate de esa hamaca, dice mi primo José al entrar corriendo a la habitación. Ya ven y ayúdame a bajar unas cajas del clóset que abuelo nos va a enseñar a hacer papagayos.

– ¿Y por qué no subes tú?, le pregunto. Siempre quieres que haga lo que tú dices.

– Primero, porque yo soy más grande. Y segundo, porque yo te voy a detener el banquito para que no te caigas.

Con un poco de hastío por la interrupción, pero emocionada por hacer papagayos, me bajo de la hamaca y me subo al banquito que mi primo José detiene. Me estiro lo más posible para alcanzar la caja que esta hasta atrás cuando siento un intenso ardor en las piernas. El banco se mueve del sobresalto que me da el susto y el dolor y grito como loca: ¡mamaaá, mamaaaaaaaaaá!

Entra mi mamá corriendo al cuarto con su reconocida pregunta: ¿Qué pasó ahora?

– ¡José me clavo los dientes de esa mandíbula de tiburón en las piernas!

– ¡Que niño del demonio eres, José! ¿Cómo te atreves a lastimar a tu prima? ¿Qué no ves que está chica?, dice mi Chichí, quien se dispone a ponerme limón en las heridas. Mi Chichí usa limón para todo, ella asegura que es la mejor arma secreta para curarlo todo.

– ¡ Ay, ay !, grito cuando las gotas ácidas del limón me entran en los múltiples huecos que dejaron los dientes en mis piernas. ¡Ay, ay me duele!

– ¡Ya deja de reírte, chiquito!, le dice mi Chichí a mi primo, que esto no tiene nada de chistoso. ¡No podrás ir a la playa con tus primos a volar papagayos!

– ¡Pero Chichi!, grita José mientras su mamá se lo lleva a rastras de castigo a un rincón.

Después de un rato de descanso me siento mejor y decido ir con abuelo al porche donde está sentado en su mecedora blanca. Hay una mesa llena de palitos de madera, hilo y papel de china de muchos colores. Mis primos están sentados alrededor del abuelo. Cortan papel y enredan el hilo en los palitos. Mi abuelo parece concentrado dando indicaciones: lo más importante es que pongan bien el frenillo, sino no vuela derecho, nos dice con mucha convicción.

Me encuentro muy concentrada cortando papel cuando mi Chichí llega con un poco más de engrudo tibiecito que todavía mantiene el calor de la estufa. Me gusta el olor. ¿Sabrá rico?, me pregunto. Chichí parece adivinar mis pensamientos y me dice: ¡ni se te ocurra probarlo niña, que de seguro te salen gusanos en la panza!

Sentada en el piso pienso que mi papalote será azul como el cielo y bailará con el viento. Estoy tan contenta haciendo mi papalote que no me doy cuenta cuando mi primo José se sienta junto a mí y con su sonrisita traviesa me pregunta: ¿ya no te duele, chillona?

– ¡Ya déjame en paz! estoy haciendo mi papalote; sino le digo a mi tía que te castigue otra vez.

– ¡Ay ya, si no es para tanto! Además, se dice papagayo, no papalote, ¡huach! Sin dejar de reír, se concentra en hacer su papagayo rojo.

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Después de una hora de arduo trabajo, mis primos y yo estamos con los papagayos en la mano, listos para volarlos en la playa. Pero mi tía Gilda nos dice que no podemos salir si no hemos almorzado.

Todos alborotados nos sentamos en la mesa a comer lo más rápido posible el frijol con puerco que nos ha preparado. Nos atiborramos los frijoles y las tortillas, y casi nos atragantamos con el agua de horchata, pero estamos listos en un dos por tres.

¡Ya, ya!, gritamos todos a coro. ¡Queremos ir a volar los papagayos!

Esperen un momento chiquitos, dice mi tío Joaquín. Aprovecharemos para jugar también a la pelota. Agarra el bate y las pelotas y decide llevarse a los primos más grandes mientras mi mamá y mi abuelo nos llevan a mí, a mi hermanito y a mis primos más pequeños a volar papagayos. José, un tanto indeciso, decide hacer las dos cosas, pues, según él, es el mejor pelotero del equipo.

Una vez en la playa nos disponemos a volar los papagayos. Pero abuelo quiere darnos el ejemplo. Tan alto como es, se estira para soltar el hilo y con mucha habilidad da dos tironcitos y lo levanta en el aire. Su papagayo es un pentágono amarillo con la cola llena de colores. Lo veo a la distancia, de pronto me parece un gigante con sombrero de plata. Por un momento veo a mi mamá mirarle y me la imagino de niña corriendo y jugando con él en la playa.

Escucho a mis primos reír, los veo correr rápido de base en base para no quemarse los pies con la arena caliente. Los papagayos iluminan el cielo, mi hermano corre tras de mi tratando de alcanzar mi papagayo azul y mi mamá se sienta tranquila a mirar el mar, con abuelo junto a ella. Por un momento detengo la escena. Click, guardo este momento en mi memoria.

Poco a poco el sol se va, el cielo se torna naranja y violeta cuando mamá nos dice que ya es hora de irnos porque ya va a enfriar. Mi hermano camina con pasos cortitos y rápidos tras ella con su cubeta llena de conchitas y caracoles. Mis primos corren como locos, pues cada uno quiere llegar primero a la mesa para merendar pam francés con mantequilla y azúcar y soldaditos de chocolate. Yo me quedo hasta atrás, caminando lento con abuelo.3824391066_76362e037c_b

Ya casi llegando a casa me pregunta si la he pasado bien en este mes, si he disfrutado de la playa y que si ya estoy lista para regresar a casa con papá en la Ciudad. Le digo que no, que me gusta más la playa aunque todo el tiempo me moleste mi primo José. De repente lo veo cansado, ya no lo veo tan gigante como hace un rato, tan solo siento su mano en la mía. Eso sí, con su sombrero de plata.

Al llegar me tomo despacio mi soldadito de chocolate. Nada como terminar un día con un chocolatito bien frio. Ya no me duelen las piernas, tan solo siento la cara tostada por el sol y el cuerpo cansado de tanta emoción.

Cling, clang, siento el viento en mi cara.

Cling, clang, vuelo como una nube.

Cling, clang, poco a poco me voy arrullando con el vaivén de la hamaca, cierro los ojos y pienso que las vacaciones en la Chicxulub son sin duda las mejores que puede haber.

Carla Gamboa

Marzo 2016

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Definiciones:

Papagayo= papalote, cometa, chiringa.

Chichí = Abuelita en maya.

Porche= Viene de Porch en inglés, espacio exterior cubierto que hay a la entrada de algunas casas o edificios.

Engrudo= Masa espesa y pegajosa hecha de harina o almidón cocidos en agua y que sirve para pegar papel, tela y otros materiales ligeros.

Huach= Del Maya, persona foránea (comúnmente empleado a personas de la capital del país)

Frijol con Puerco= Platillo típico Yucateco hecho con frijol y puerco se acompaña de salsas, aguacate, cilantro y rábanos.

Juego de pelota= Baseball.

Bate= Bat, palo de madera con el que se juega baseball.

Pelotero= Jugador de baseball.

Pam francés= Pan francés, tipo bolillo.

Soldadito de chocolate= Bebida de chocolate embotellada.

Chicxulub= Playa en Yucatán situada a 20 minutos de Merida donde se dice cayó el meterorito que extinguió a los dinosaurios.

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